Boletín Jurídico 1
19 octubre, 2018

Ismael Preciado Briceño Y Maria Elena Preciado Olea

Los encontramos compartiendo el desayuno, doña Elena preocupada porque su viejo había dejado la droga de la tensión. Los encontramos en primera fila disfrutando las conferencias y la presentación de “Flores en el Funeral”, don Ismael obturando su cámara digital para registrar cada detalle, cada ingrediente nuevo, cada arreglo floral. Los encontramos en el almuerzo de integración y allí los vimos sumergidos en un mar de recuerdos que llegaron a sus mentes con melodías y canciones que merecieron dedicatorias y lágrimas inevitables.

-Ismael me conquistó con serenatas y detalles –comenta doña Elena Preciado, siempre prima de Don Ismael y esposa suya desde el 6 de enero de 1954 cuando en la fría Zipaquirá entre gallos de la madrugada y neblinas saladas se dieron el sí.

El amor era vetado para aquellos primos que empezaron el juego de conquista y enamoramiento en una fiesta familiar.

-Yo le coqueteaba a todo momento, comenta Don Ismael recordando aquellos días como una hazaña. “los amigos me veían que estaba tras ella y uno de ellos me apostaba a que no era capaz de darle un beso, esa apuesta la gané”, y desde entonces comparten sus vidas, vieron llegar sus siete hijos como la mayor bendición del cielo pero también vieron cerrar los ojos de su hija mayor, Rosa Elena, quien falleció a sus 21 años, como el momento más triste y desolador en su existencia.

Hace 51 años llegaron a la calurosa ciudad de Honda, ya eran funerarios, actividad que Don Ismael adelanta desde 1942 cuando inauguraron el Hospital Infantil Lorencita Villegas de Santos y la gente preguntaba dónde vendían “cajitas” para niños que fallecían en el Hospital, allí nació el funerario, el mismo que ha enmarcado su vida en la vocación de servicio, de ayuda a los más necesitados, en el liderazgo y poder de convocatoria que caracteriza a los LEONISTAS, de donde fue presidente; “el Club de Leones es una escuela donde hay mucho que aprender, su filosofía es hermosa y profunda, es necesario analizarla, interpretarla y asimilarla en todos los momentos de nuestra existencia porque en ella encontramos herramientas para SER mejores personas”.

Después de 54 años de matrimonio, seis hijos, 18 nietos y 3 bisnietos tienen todo el derecho de recomendar a las nuevas generaciones “querer y respetar la familia, llevarlos por el camino del bien aprendiendo a mirar hacia delante con toda la imaginación y respeto, saber elegir sus amistades respetando las de los demás”

Por: María del Pilar Rojas Bustamante